Adaro Omar Daniel

La leyenda de la Escalera de Caracol



 

LA LEYENDA DE LA ESCALERA DE CARACOL

 

A mi Madre Resp.·.Log.·. Simb.·.“Derechos Humanos Nº 83”



En el Primer Libro de los Reyes (VI. 8) dice así:

 

"La entrada que conducía a la cámara del medio estaba situada enel lado derecho del Templo: y tenia acceso por medio de escaleras de caracol ala cámara del medio, y de ésta comunicaba a la tercera."

 

 De esta circunstancia los Masones del siglo pasado,adoptaron el símbolo de la escalera de caracol, y lo introdujeron en el gradodel Compañero Masón. Las gradas de la escalera de caracol comienzan en elpórtico del templo; es decir, en la entrada exacta. Además, no hay cosa más indudableen la ciencia del simbolismo Masónico, que el hecho de que el Templo era lapersonificación del mundo purificado por el Shekinah, o Presencia Divina. El mundo profano se encuentra fueradel Templo; el mundo del iniciado existe dentro de sus sagrados muros. Elpenetrar en el Templo; tener acceso al pórtico, el hacerse Masón, así como elnacer en el mundo de la luz Masónica, son sinónimos y términos convertibles. Yasí es como da principio el simbolismo de la escalera de caracol. Desde elmomento en que el Aprendiz cruza el pórtico del Templo, ha dado principio a suvida Masónica. Pero el primer grado de la Masonería, así como los misterios inferiores delos sistemas antiguos de iniciación, son únicamente una preparación ypurificación para algo superior. El Aprendiz iniciado hace el papel de un niñoen la Masonería. Laslecciones que recibe son dadas solamente para purificar su corazón y prepararlepara esa iluminación mental que debe otorgarse en los siguientes pasos quedeberá dar. Lo mismo sucede con el Compañero Masón, y como el grado esemblemático de la juventud, por la misma razón es en el que principia sueducación intelectual. Por esta razón, aquí, en el lugar preciso en que sesepara el pórtico a la entrada del santuario, es el mismo en que termina su juventudy da principio su edad viril, y en cuyo sitio aparece ante sus ojos laespaciosa escalera, que con su presencia lo invita, como en efecto es así, aascenderla. Esta, como el símbolo de la disciplina e instrucción, le demuestraque ahí debe dar principio su labor Masónica. Las escaleras dan principiodespués de que el candidato ha penetrado el dintel del pórtico, que seencuentra entre las columnas de la fuerza y la fundación o estabilidad. Estosson los símbolos significativos que le demuestran, que tan pronto como hanpasado los años de la juventud insensata, ha comenzado su etapa de la fuerza ydignidad como hombre. Entonces, la difícil tarea de su mejoramiento es elprimer deber que se presenta ante él. Deberá tener en cuenta que no puede tansolo permanecer, si es que se considera digno de su vocación; su destino comoser inmortal le obliga a ascender, grada por grada, hasta que ha alcanzado lacima, en donde le esperan los tesoros del conocimiento. El número de estasgradas en todos los sistemas ha sido impar. Vitruvio observa --y lacoincidencia es a la menos curiosa-- que en los templos antiguos se ascendíasiempre por un número de gradas impar; y asigna como razón, que, comenzando elascenso con el pié derecho en el descanso, los que asistían a la ceremonia,sabían que al penetrar en el Templo daban el primer paso con el mismo, cosa queera considerada como un pronóstico o augurio fortuito y feliz. Tengamos encuenta que el simbolismo de los números fue tomado por los Masones dePitágoras, en cuyo sistema de filosofía desempeña un papel muy importante, y enel que los números impares se consideraban como más perfectos que los númerospares. Por cuya razón, en todo el sistema Masónico, encontramos la preeminenciade los números impares, tales como tres, cinco, siete, nueve, quince, yveintisiete, en el que todos son símbolos importantes; y raras vecesencontramos referencia al dos, cuatro, seis, ocho o diez. El número impar delas gradas era en consecuencia designado para simbolizar la idea de perfección,objetivo fundamental que pretende alcanzar el aspirante. El número particularde las gradas ha variado a través del tiempo. En tableros hallados ycorrespondientes al siglo XVIII, en los que se delinean únicamente cincoescalones, así como en otros alcanzan el número de siete. Las lecturasPrestonianas, que se practicaban en Inglaterra desde los principios de estesiglo, dan por número total el de treinta y ocho, divididas en series de una,tres, cinco, siete, nueve y once. El error de formar un número par, que fue laviolación del principio Pitagórico en los números impares por ser el símbolo dela perfección, fue corregido en los escritos de Hemming, y adoptado en la uniónde las dos Grandes Logias de Inglaterra, suprimiendo el número once, el que eratambién inadmisible por presentar un carácter de origen sectario en toda suinterpretación. En Estados Unidos de América el número fue reducido todavíamás, hasta el número de quince, dividido en tres, series de tres, cinco ysiete. Se podrá adoptar esta división Americana en la explicación del simbolismo;pues, después de todo, el número particular de las gradas, o el método peculiarde su división en series, no afectará de ningún modo el simbolismo general detoda la leyenda. El candidato, en el segundo grado de la Masonería, representa alhombre que emprende el viaje de la vida, con el propósito ante todo, de su mejoramiento,lo que debe considerarse como lo más trascendente de su condición masónica.Para la ejecución fiel de esta obligación, hay una recompensa, que consiste enel desarrollo de todas sus facultades intelectuales, es decir, la elevaciónmoral y espiritual de su carácter, y la adquisición de la verdad y la ciencia. Además,la adquisición moral e intelectual de esta condición, se supone que también esla elevación del carácter, el cambio de una vida inferior a una superior, y elencuentro y realización de las dificultades y trabajos, por medio de unainstrucción elemental, hasta el logro del conocimiento fecundo de la ciencia. Estose simboliza admirablemente por medio de la escalera de caracol, en cuyodescanso permanece el neófito dispuesto a ascender la escarpada y penosapendiente, encontrando en su cima "esejeroglífico radiante que nadie, sino solo el Artífice, ha contempladojamás," como el emblema de la verdad divina. Y en esto, ha dicho unescritor distinguido que "las gradas, lo mismo que todos los símbolosMasónicos, son ilustrativos de la disciplina y la doctrina, así como de las cienciasnaturales, las matemáticas y metafísicas y por lo mismo, nos proporcionan unespacio inmenso para la investigación moral y especulativa." El candidato,estimulado por el amor de la virtud y el deseo del conocimiento, y por otraparte, ansioso de lograr la recompensa de la verdad que se encuentra a un pasode él, comienza desde luego el penoso ascenso. A cada paso, se detiene con elfin de adquirir instrucción del simbolismo que presentan a su vista estasdivisiones, y el que llama su atención. La primera vez que interrumpe sumarcha, se le instruye en la organización singular de la Orden, de la que se haconvertido en su discípulo. Pero la información que adquiere esta vez, si lacomprende en su sentido literal, simple y sin disfraz, es infructífera, eindigna de su labor. La posición de los funcionarios que gobiernan, y los nombresde los grados que constituyen la Institución, no pueden proporcionarle ningún conocimiento queno ha sido antes del dominio de él. Por lo mismo, debemos considerar lasignificación simbólica de estas alusiones, para cualquier valor que puedaatribuirse a esta parte de la ceremonia. La referencia a la organización de la Institución Masónicase designa con el fin de recordar al aspirante la inserción del hombre en la sociedad,y el desarrollo del estado social que proviene de la grandeza y poder de lanaturaleza. De este modo se le recuerda entonces, al principio de su tránsito,de los beneficios que resultan con la civilización, y de los frutos de virtud yciencia que se obtienen de esa condición. La Masonería misma es elresultado de la civilización; por cuya razón, su existencia ha sido uno de losmedios más importantes de diseminar esa condición con el género humano. Todoslos monumentos de la antigüedad que aun se conservan a pesar de la destruccióndel tiempo, contribuyen como prueba evidente de que el hombre, tan pronto comosaliese del estado salvaje, comenzó con la organización de los misteriosreligiosos, y como movido por un instinto divino, determinó la separación delas cosas sagradas de las profanas. En el estado de civilización, surgió lainvención de la arquitectura como el medio de proveer las habitacionesconvenientes y necesarias para la protección contra las inclemencias de loselementos, y variación de las estaciones, así como el conocimiento de todas lasartes y sus relaciones con la mecánica; y finalmente la geometría, como laciencia necesaria para facilitar a los que cultivaron la tierra, los medios demedir y determinar los límites de sus posesiones. Todas estas cosas sedeterminan como las características peculiares de una Masonería Ideal, sinembargo, pueden muy bien considerarse como representativas de la civilización,las primeras tienen la misma relación para el mundo profano, del mismo modo quelas últimas para el estado salvaje. Y como es natural, vemos la propiedad yresultado del simbolismo, comenzando por el progreso del aspirante, queasciende rápidamente en el cultivo de la ciencia y la investigación de la verdad.Tales circunstancias crean en su mente el entendimiento real de esa condiciónpara la civilización y unión social con la humanidad, como preparaciónnecesarias para obtener estos fines. Al aludir a los dignatarios de la Logia, así como a los gradosde la Masoneríacomo elementos explicativos de la organización de nuestra sociedad, delineamosen nuestro lenguaje simbólico la historia de la organización de la sociedad. Después,el candidato, al mismo tiempo que adelanta en sus estudios, se le invita acontemplar otra serie de instrucciones. Los sentidos humanos, como son losconductores más apropiados, y por los cuales recibimos nuestras ideas y todasnuestras impresiones, así como la percepción, y los cuales, por la misma razón,constituyen las fuentes más importantes de nuestro entendimiento, se refierenen este caso como el símbolo del desarrollo intelectual. La arquitectura, comouna de las artes más importantes que proporcionan el bienestar de la humanidad,se alude también en este caso, no solamente por razón de estar sumamente relacionadacon la institución práctica de la Masonería, sino también como la representante de todas lasartes útiles. Al detenerse por segunda vez, en el 'ascenso de la escalera decaracol, se le recuerda al aspirante la necesidad de cultivar conocimientosprácticos. Después, las instrucciones que ha recibido hasta entonces, serefieren a su condición en la sociedad, como miembro de ese gran convenio social,así como los medios de llegar a ser, por medio del conocimiento de las artes dela vida práctica, un miembro necesario y útil para la sociedad. Su lema será elde alcanzar el lugar "Excelso." Debe proseguir y continuar haciaadelante. Las gradas permanecen aun ante su vista; no se ha llegado aun a lacima, y por lo mismo quedan aun cúmulos de conocimiento que deben investigarse,pues de lo contrario no se obtendrá la recompensa, ni jamás podrá llegar hastala cámara del medio, que es el sitio donde creemos que se encuentra la verdad. Ensu tercera pausa, llega al fin, al punto en donde se le explica el sistemaentero de la ciencia humana. Los símbolos, como sabemos, son de por siarbitrarios y de significación convencional. El conocimiento absoluto de laciencia humana, podría muy bien simbolizarse de la misma manera, por medio deotros signos o serie de doctrinas, del mismo modo que lo hace por medio de lassiete artes y ciencias liberales. Pero la Masonería es la institución más antigua delmundo; y esta selección de las artes y ciencias liberales como símbolo de la realizaciónde la sabiduría humana, es una de las evidencias más fecundas que tenemos de suantigüedad.

 

El trivium y el quadrivium

Durante el siglo VII, y luego porlargo tiempo, todo lo que constituía la instrucción, a la que se limitaba laenseñanza de los colegios más eminentes y de los más distinguidos filósofos, secomponía de lo que se llamaba entonces las ciencias y artes liberales,consistía de dos ramas, el trivium yel quadrivium. El trivium incluía lagramática, retórica y lógica; el quadrivium comprendía la aritmética,geometría, música y la astronomía. "Estassiete eminencias," dice Enfield,se suponía que constituyan toda la ciencia universal. Aquél que era experto enestas materias, era de suponérsele que no necesitaba instructor alguno que leexplicase alguno de los libros, o que resolviese cualquiera cuestión queestuviese comprendida dentro de los limites de la razón humana; y en consecuencia,el conocimiento del trivium le proporcionaba la clave de todos losconocimientos y el lenguaje, a la vez que el quadrivium, le revelabamanifiestamente las leyes secretas de la naturaleza." En la época,dice el mismo escritor, en que había muy pocos instruidos en el trivium, y quemuy pocos estudiaban el quadrivium, para ser maestros de ambas era suficientecompletar el carácter de filósofo. Por consiguiente, la conveniencia de adoptarlas siete artes y ciencias liberales como el símbolo de la realización de losconocimientos humanos, es aparente. El candidato, habiendo llegado a estepunto, se supone que ha realizado efectivamente la empresa a que había dado principio,y que habiendo alcanzado el último escalón, se encuentra ahora expedito paraaceptar la fertilidad completa de los conocimientos humanos. Por consiguiente,ya nos hemos enterado, hasta donde ha sido posible de la verdaderasignificación del simbolismo de la escalera de caracol. Esta, representa elprogreso de una inteligencia investigadora, con las penalidades y trabajos delcultivo intelectual y del estudio, así como la adquisición preparatoria de todala ciencia humana, que es como el paso preliminar hacia la adquisición de laverdad divina, la cual, debe recordarse siempre, se simboliza en la Masonería por la Palabra. Hagamosalusión al simbolismo de los números, el que ha sido presentado por primera veza la consideración del discípulo Masón en la leyenda de las escaleras decaracol.

 

Los Números

La teoría de los números, asícomo los símbolos de ciertas cualidades, fueron tomados originalmente por losMasones, de la escuela de Pitágoras. Por lo mismo, será imposible desarrollaresta doctrina, en su entera magnitud, porque el simbolismo numérico de la Masonería constituiríaen si, materiales para un amplio estudio. Será suficiente advertir el hecho, deque, el número total de las gradas, que en el sistema Americano, consta portodo de quince, es un símbolo significativo. Porque, el número quince era elnúmero sagrado entre los Orientales, por la razón de que las letras del nombresagrado JAH, se encontraban en su valor numérico, equivalente al número quince;y de aquí proviene la cantidad y figura en que se encuentran los nueve dígitos,combinados de tal manera, que hace la cantidad de quince, ya sea que seagreguen entre si, perpendicular, horizontal o diagonalmente, y constituía unode sus más sagrados talismanes. Así es que, las quince gradas que se encuentranen la escalera de caracol son simbólicos del nombre de Dios. Pero no es esotodo. Recordemos que se prometió una recompensa por todo este penoso ascenso dela escalera de caracol. Pues, bien, ¿Cuál es el jornal del Masón Especulativo?No es el dinero, no es el maíz, no es el vino, ni tampoco el aceite.. Todasestas cosas son, únicamente símbolos. Su jornal constituye la Verdad, es decir, laaproximación a ella, la cual será la más conveniente al grado en el que ha sidoiniciado. Es uno de los simbolismos más hermosos, pero al mismo tiempo el desus doctrinas más abstrusas de la ciencia del simbolismo Masónico en las que elMasón debe investigar siempre la verdad, pero que no podrá encontrar jamás.Pues esta verdad divina, que es el objeto de todas sus labores, se simbolizapor la palabra, por la cual todos sabemos que puede obtener únicamente unsubstituto; y ésta, está designada para enseñar la lección necesaria, aunquehumillante, de que el conocimiento de la naturaleza de Dios, y la relación delhombre hacia él, cuyo conocimiento constituye la verdad divina, nunca podrá adquirirseen esta vida. Solamente cuando los portales de la tumba se abren ante nosotrosy nos permiten entrar a una vida más perfecta, es cuando obtenemos ese conocimiento."Feliz el hombre," dice elpadre del poema lírico, "que desciendea esta oquedad de la tierra, habiendo contemplado estos misterios; porqueconoce el fin, y conoce el origen de la vida." Es entonces comosímbolo, y como símbolo únicamente, es como debemos estudiar esta hermosaleyenda de la escalera de caracol. Si tratamos de adoptarla como hechohistórico, la absurdidad de sus detalles nos causaría asombro, o losjuzgaríamos como una bobería, que era objeto de nuestra contemplación, y loshombres sabios se fijarían en nosotros y nos mirarían con desdén yconmiseración, ante nuestra credulidad. Así es que sus inventores no tuvieronel más mínimo deseo de imponérnosla como una satisfacción a nuestrasextravagancias, sino al contrario, nos la ofrecieron como un gran mitofilosófico; ellos no supusieron por un momento, que nosotros pasaríamosdesapercibidas sus enseñanzas morales y sublimes, para aceptar la alegoría comouna narración histórica sin significación, irreconciliable enteramente con losdatos de las Escrituras, y opuesta por todos los principios de la probabilidad.El suponer, por ejemplo que ochenta mil trabajadores se pagaban semanalmentedentro de los precintos limitados de las cámaras del Templo, es simplementesuponer una absurdidad. Pero el creer que toda esta representación pintorescadel ascenso por la escala de caracol hasta el lugar en donde se reciben lasremuneraciones por los trabajos, era la alegría que nos enseña el ascenso de lainteligencia del lugar de la ignorancia. No cabe duda que por medio de todaslas penalidades del estudio y las dificultades para lograr ese conocimiento,recibiendo un poco aquí y más allá otro poco, almacenando siempre algo en la acumulaciónde nuestros conocimientos e ideas a cada paso que nos es dado avanzar, hastaque, en la cámara del medio de la vida, --en la plenitud perfecta de la virilidad--se obtiene la recompensa. Y la inteligencia purificada y elevada se reviste conla recompensa de la instrucción de la manera de buscar a Dios y la verdad deDios; o lo que es lo mismo, creer esto es creer y conocer el verdadero designiode la Masonería Ideal,cuyo único designio la hace digno de los buenos o del estudio de los sabios. Tengamosen cuenta, en esta leyenda de la escalera de caracol, que si bien sus detalleshistóricos son estériles, sus símbolos y alegorías son fértiles y de instrucciónfecunda.

 

Para concluir QQ.·. HH.·. Osinvito a ascender por la Escalera de Caracol en búsqueda de la Fuerza, la Belleza y el Candor,prosigamos para obtener la Inteligencia, Rectitud, Valor, Prudencia y la Filantropía; ycontinuemos nuestro ascenso en búsqueda del conocimiento de la Gramática, la Retórica, la Lógica, la Aritmética, la Geometría, la Música y la Astronomía. Escuanto,

 








Omar Daniel ADARO - Rodriguez Ogguier
Maestro Masón - R:.E:.A:.A:. - G.L.A.L.A.M.
Sumo Sacerdote - Sacerdocio Melquisedec - I.J.S.U.D.





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